viernes, 4 de abril de 2008

Los vicios del poder

Antes de comenzar este post, les solicitamos su firma en la campaña que se lleva en favor de procurarle justicia a Katia Miranda, en la parte izquierda encontraran el link de la campaña.
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El día de ahora se conmemoran nueve años del bestial asesinato de Katia Miranda, alrededor de este tema se ha hablado mucho, pero se ha hecho muy poco para esclarecer y llevar a prisión a los hechores del abominable acto.

No queremos nosotros especular sobre lo que Hilda María, madre de Katia, dará a conocer respecto a este tema en el corto plazo. Pero sabemos que existen nuevos indicios que dan pie, para la posibilidad de reabrir el caso y que la “nana” impunidad con la que nos han criado a todos los salvadoreños (menos a la argolla y afines), nos abandone de una vez por todas.

Consideramos que este caso debería de ser un estandarte que el Fiscal Safie, deba de retomar y dar muestra que desean hacer bien las cosas, no importando que se transgredan intereses, debe de prevalecer siempre el procurar la justicia para todos.

No solo los roba gallinas o los jueces con los cuales no comulga el fiscal, deben de ser llevados al banquillo de los acusados, también es importante dar muestras que el país, desea caminar por senderos de igualdad, justicia y paz.

El caso de Katia Miranda es emblemático, porque reviste de todos los vicios y males con los cuales la justicia en este país se nos expende a la mayoría del pueblo.

Es tiempo que la justicia de señales de vida en este mal trecho país, no es posible que se sigan ocultando a los amigos o a los primos (parientes que recrea el billete) de su cita con la ley.

Casos tan horrendos y relativos con la sexualidad son más comunes ahora en día, hace algún tiempo un reconocido músico salvadoreño se vio involucrado en un proceso similar, el tema no pasó a más y el supuesto hechor quedó libre.

Ahora en la palestra pública internacional se menciona el hijo de un diputado ultraconservador y un moralista de primera, involucrado en un delito sexual del cual se conoce muy poco en nuestro país, desconocimiento que se le agradece a los medios derechistas de siempre.

Claro, pero la maravilla de la intenet nos muestra la nota publicada en el periódico el nuevo Herald, donde aborda lo que ustedes ya conocen hasta el momento, gracias a la habilidad investigativa de algunos blogs salvadoreños. Lo último que conocemos del hecho pero no es confirmado aún, es que el cipote está en libertad, pero sin la posibilidad de salir de la isla, por el contrario los otros dos muchachos que lo acompañaban siguen guardando prisión.

Fíjate que contraste más curioso, recuerdas la cobertura mediática que se montó alrededor de la tormenta tóxica, si te acuerdas un hijo de un diputado de izquierda (en aquel entonces, ahora es tránsfuga) estuvo involucrado en ese hecho, los periódicos como el diablo de hoy se lo desayunaron, almorzaron y cenaron por lo menos durante una semana. Ahora con el caso de Parker, han preferido guardar silencio.

En otras ocasiones, como el de la basura, se recuerdan? cuando MIDES que no era potable para arena y el diablo de hoy, este ultimo envió un par de periodistas a cubrir nota. Que ha pasado ahora, se han dormido o les tienen la cola pateada.

Con esto no queremos decir que nos alegramos de las aberraciones de la gente o mucho menos, tampoco vamos a culpar al cipote, sin los argumentos, como acostumbra la prensa en este país a criminalizar de forma anticipada.

Queremos que la justicia prevalezca en todos los casos, respecto a Katia, en esta madrugada daré una plegaria por la niña, que debió sufrir en carne propia los vicios que genera el poder.

Kvernicola
el-salvador.blogspot.com

lunes, 24 de marzo de 2008

canonización popular

Esperé antes de escribir este post, el pronunciamiento de diversos sectores de la sociedad ante un hecho de todos conocido, pero tamizado, observado y asimilado de formas muy diversas. No quise repetir tinta, pero sí, poner de manifiesto mi sentir.

Quería indagar, qué dirían en esta ocasión, los que año con año hablan del magnicidio suscitado hace ya, veinte y ocho años. Los medios de comunicación como es natural en ellos, siempre ausentes, salvo casos como el faro, tecnovision y megavision.

Los pronunciamientos son diversos y dependerá del sector del que provenga para que este sea, a favor o en contra de la causa, que espera llevar al santo de América a su presentación oficial en la basílica de San Pedro.

Sabemos que San Romero de América no lo necesita, desde su deceso este pueblo y buena parte del mundo lo aclamó como tal.

San Romero universal, creó en muchos un arraigo a la fe católica, arraigo que habíamos perdido por las insensibilidades de la misma, por su falta de apego y distanciamiento. Distanciamiento tan pronunciado en estos tiempos, letargos de fe manifestados no solo en las bancas vacías de las iglesias y templos, sino en los pulpitos y en las homilías frías e insensibles.

De algo debemos de estar seguros todos los salvadoreños/as y para ilústralo, le voy a robar la expresión a mi madre, que en aquella ocasión le pude escuchar, mientras imploraba y cuestionaba al creador, con lagrimas en los ojos el hecho “el cielo ha recobrado un santo, el país a perdido a un hombre bendito, arrebatado de los brazos su pueblo”.

En aquel tiempo, el pueblo se manifestó e inundó las calles de los alrededores de la catedral, el tempo católico no dio abasto para albergar a todo un pueblo en las exequias del santo, tres días no fueron suficientes para sosegar el dolor y el sentimiento de inconformidad, impunidad e impotencia que se respiraba en el ambiente salvadoreño. Sentimiento que seguramente perdura hasta nuestros días.

Nos quedamos sin la voz que nos guiaba por los senderos de Cristo, muy presente tengo una homilía del santo en la cual se expresaba de la siguiente forma:

He estado amenazado de muerte frecuentemente.
He de decirles que como cristiano no creo en la muerte sin resurrección: si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño.
Lo digo sin ninguna jactancia, con gran humildad.
Como pastor, estoy obligado, por mandato divino, a dar la vida por aquellos a quien amo, que son todos los salvadoreños,
incluso por aquellos que vayan a asesinarme.
Si llegasen a cumplirse las amenazas, desde ahora ofrezco a Dios mi sangre por la redención y por la resurrección de El Salvador.
El martirio es una gracia de Dios, que no creo merecerlo.
Pero si Dios acepta el sacrificio de mi vida, que mi sangre sea semilla de libertad y la señal que la esperanza pronto una realidad.
Mi muerte, si es aceptado por Dios, sea para la liberación de mi pueblo
y como un testimonio de esperanza en el futuro.
Puede decir usted, si llegan a matarme, que perdono y bendigo a aquellos que lo hagan.
De esta manera se convencerán que pierden su tiempo.
Un obispo morirá, pero la Iglesia de Dios, que es el pueblo, nunca perecerá
” (Homilía del domingo 23 de marzo de 1980, un día antes de su muerte)

Lo anterior es, ni más ni menos, que el pensamiento profético de San Romero de América en su máxima expresión. Pensamiento profundo y cargado de mucho amor, emulado de aquella hazaña de Nazaret de causas y expresiones similares.

La nostalgia en esta época del año me embarga nuevamente, al observar como las desigualdades, injusticias, atropellos y penas que el santo reclamó para su pueblo, son más vigentes que nunca.

Es humano en mí hacerme la siguiente pregunta: ¿Valió la pena, la sangre del santo ofrendada a este sufrido y a la vez terco pueblo salvadoreño? La anterior la circunscribo al observar que en nada ha cambiado la situación para la inmensa mayoría de los guanacos. Quizá hubiera sido mucho mejor, tomar el pobre ejemplo del actual arzobispo y agarrarla al suave si chingar a nadie.

Pero claro, no podemos confundir el cebo con la manteca y San Romero de América vivía, sufría y moría por su pueblo cada día. Buscaba el bienestar de las mayorías ejemplificando en sus prédicas la vivencia de Cristo.

El que ponga en duda la santidad de Monseñor Romero, estoy seguro y convencido que estaría también dispuesto martillo y clavo en mano, a repetir la barbarie que se dio en Nazaret hace más de 2000 años.

Estoy claro y convencido que un mártir como Jesús, NUNCA sería canonizado en esta iglesia católica del siglo XXI, pero si en la canonización popular, como la que vive San Romero de América con su pueblo.

Kvernicola